Capítulo temático
El río y el juego: Paraná, puerto y economía fluvial
Ninguna lectura de esta historia es completa sin entender primero el río. El Paraná no es un decorado en la historia del casino en Rosario: es, en varios sentidos, su causa material. El puerto que convirtió a la ciudad en uno de los principales centros de exportación de granos del país generó, al mismo tiempo, el movimiento de personas, dinero y tiempo libre que explica la aparición de los primeros salones de juego.
La economía fluvial de comienzos del siglo XX funcionaba con ritmos propios: la llegada de barcos, la espera de cargas, la estadía prolongada de tripulaciones y representantes comerciales. Ese tiempo de espera, sumado a la concentración de capital que circulaba por el puerto, creó las condiciones para que florecieran salones sociales con mesas de juego en el centro de la ciudad.
Una frontera líquida
Lo más singular de esta historia es, sin embargo, cómo el río pasó de ser contexto a convertirse en infraestructura directa de la actividad: entre 1910 y 1930, los salones de juego se instalaron literalmente sobre barcazas y vapores amarrados frente a la costa. El Paraná ofrecía algo que ninguna calle del centro podía dar: una frontera móvil entre jurisdicciones, difícil de fiscalizar con los instrumentos legales de la época.
Esa condición fluvial no solo definió dónde se instalaban los salones, sino también cómo terminaban las historias de cada uno de ellos: muchos debían reubicarse, cambiar de amarre o cesar actividad según cambiara el humor de las autoridades municipales, provinciales o de navegación.
Del río desregulado al río administrado
Cuando, tras la prohibición nacional de la década de 1940, las provincias comenzaron a reabrir la actividad bajo administración estatal, el vínculo con el río no desapareció: simplemente cambió de forma. El esquema regulado que consolidó a la Lotería de Santa Fe S.E. como autoridad de control se construyó, en buena medida, pensando en los mismos espacios costeros que décadas antes habían sido escenario de la informalidad fluvial.
Hoy, Casino Victoria —integrado al complejo City Center Rosario— sigue ubicado sobre la costa del Paraná. El río, que alguna vez fue refugio de la informalidad, es ahora parte del paisaje urbano regulado de la ciudad. Entender esa continuidad geográfica, más allá de los cambios normativos, es entender por qué esta historia no puede contarse sin el río como protagonista.